Via Libre estuvo en el piso del programa Industria Nacional por el stream Gelatina, conducido por Pedro Rosemblat, junto a Marcos Aramburu y su equipo. La mesa contó con la participación de un panel especializado compuesto por Beatriz Busaniche —presidenta de la Fundación Vía Libre—, Manu Aguilera —sociólogo, especialista en derechos humanos e innovación social y miembro del Centro para las Infraestructuras Públicas Digitales— e Iago Moreno —sociólogo, analista y divulgador—. A lo largo del intercambio, se llevó a cabo un exhaustivo debate sobre los movimientos de las grandes corporaciones tecnológicas de la IA, sus posibilidades de regulación, y los desafíos de la inserción soberana de la Argentina en el nuevo orden global.
Los invitados analizaron también cómo la retórica de los gigantes de Silicon Valley moldea la agenda pública y oculta problemáticas urgentes en materia territorial, científica y económica. Al abordar los discursos catastrofistas impulsados por directivos de la firma Anthropic y premios Nobel que advierten sobre una supuesta probabilidad del 10% de que la IA provoque el exterminio humano, Beatriz Busaniche se mostró tajante al afirmar que se encuentra “harta” de estas declaraciones. La especialista sostuvo que estas visiones apocalípticas no constituyen advertencias genuinas, sino una maniobra de marketing orientada a la “captura financiera” —para justificar altísimas valuaciones antes de salir a bolsa— y a la “captura regulatoria”, buscando infundir pánico para que los Estados impongan normativas desmedidamente exigentes que solo las grandes corporaciones alineadas con el poder puedan cumplir, logrando así bloquear de antemano a potenciales competidores.
Por otro lado, el intercambio profundizó en las necesidades de cómputo para el desarrollo nacional, destacando que la capacidad de procesamiento es un insumo indispensable para que el sistema científico y las universidades públicas puedan llevar adelante sus investigaciones sin depender exclusivamente de proveedores externos. En este marco, se alertó sobre la problemática que implica la instalación de centros de datos (data centers) en territorio argentino —con proyectos en provincias como Chubut y Neuquén—, los cuales requieren volúmenes masivos de agua y energía para su refrigeración, bajo el riesgo de desapropiación de recursos a las poblaciones locales si no se exigen regulaciones y contraprestaciones soberanas.
Como cierre, se enfatizó que el pánico en torno a la amenaza existencial distrae de los daños presentes y obtura discusiones de fondo fundamentales que deberíamos estar dando como sociedad. En lugar de asumir de forma pasiva la agenda impuesta por las grandes multinacionales, Busaniche remarcó la urgencia de enfocarse en “desarrollar tecnologías por y para las personas”, visibilizando alternativas como el uso de “pequeños modelos” y soluciones de código abierto adaptadas a las necesidades específicas e idiosincrasia de cada comunidad. Asimismo, se destacó la importancia de comprender que no se trata de herramientas abstractas, sino de “tecnologías que son performativas, que tienen un potencial de mejorar algunas cosas en materia de productividad” y que impactan de lleno en el plano social, político y económico, recordando que para Vía Libre “entender cómo funcionan las cosas es un acto de rebeldía” esencial para no quedar marginados de la toma de decisiones sobre nuestro propio futuro.
