Dos días para debatir la gobernanza global de la IA

Por Beatriz Busaniche, desde Ginebra. 

Con una asistencia de unas 4000 personas de todo el mundo, terminó en Ginebra la primera parte del Diálogo Global sobre Gobernanza de IA organizada por Naciones Unidas. El evento fue uno de los tres encuentros que tienen lugar esta semana en Ginebra, el WSIS Forum 2026 y el AI For Good que organiza la Unión Internacional de Telecomunicaciones.

Los gobiernos de todo el mundo se dieron cita en estas sesiones para establecer una serie de posiciones sobre el presente de la IA y el futuro de la construcción de sistemas de gobernanza apropiados para proteger los Derechos Humanos. El evento contó con la participación de diversas empresas del sector privado, así como de la sociedad civil, la comunidad técnica y académica.

En la primera jornada se divulgó el “Informe Preliminar del Panel Científico Internacional Independiente sobre Inteligencia Artificial, un trabajo desarrollado por 40 expertos y expertas de diversos campos de todo el planeta. Ese documento se convirtió de inmediato en la base común para las conversaciones que circularon en torno a temas críticos como la regulación, las políticas públicas, la inversión y las políticas de desarrollo, la necesidad de construcción de infraestructuras, así como la protección de minorías, niños, niñas y adolescentes, entre otros temas recurrentes. La necesidad urgente de frenar el desarrollo e implementación de IA en el campo bélico también fue uno de los temas recurrentes entre quienes alertaban sobre los peligros de avanzar sin control y regulaciones apropiadas.

El reporte preliminar ofrece un panorama amplio, basado en investigación empírica sobre el estado global de la IA, resalta las capacidades y los avances que pueden derivar de su potencial transformador, pero aborda los riesgos sistémicos severos, tales como la erosión de la integridad de la información, la creación de deepfakes que socaven el debate público y la integridad de ciertos grupos sociales, así como los problemas de las conductas aduladoras, su uso irresponsable entre las infancias y en los sistemas educativos, la concentración de poder entre actores privados corporativos y las dificultades del sur global para integrarse de manera significativa en los procesos de desarrollo y adopción.

Sobre esto en particular, fueron numerosas las delegaciones africanas que sostuvieron enfáticamente que el acceso no es lo importante cuando hablamos de IA, sino la posibilidad de desarrollar capacidades locales. También hubo voces enfáticas a favor de los modelos abiertos, frugales y de bajo consumo. El problema del impacto ambiental también estuvo presente en diversas mesas de debate, así como la urgente necesidad de custodiar el sistema educativo, para evitar los errores del pasado. Un llamamiento a dejar de experimentar con las infancias introduciendo tecnologías que no podemos auditar o controlar en las escuelas sonó con fuerza de parte de organizaciones dedicadas a la educación, e incluso de la propia delegación de UNICEF.

No se espera que este encuentro derive en ninguna resolución vinculante, pero sirve para fijar bases de trabajo comunes, tener un diagnóstico basado en evidencia y construir estratégicas que permitan disputar el poder concentrado de las Big Tech y la falta de capacidad de los Estados de establecer políticas apropiadas para proteger los Derechos Humanos en el contexto de un rápido desarrollo y adopción de estas tecnologías.

Este fue el primero de dos encuentros organizado por ONU. El próximo tendrá lugar en la sede de Nueva York en mayo del año que viene. Habrá tiempo para trabajar en más posiciones que redunden en una construcción de políticas públicas apropiadas para los tiempos que corren.

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