Software Libre y Sociedad Digital

Entrevista a Beatriz Busaniche publicada en la sección Tercer Tiempo de Bloggers Report Software libre y sociedad digital

“Los problemas políticos se solucionan con estrategias políticas, no con soluciones tecnológicas”, asevera Beatriz Busaniche acerca de las iniciativas de gobierno electrónico. En su entrevista con Bloggers, discutió sobre el rol del Estado en materia de desarrollo tecnológico, le asignó un signo negativo al papel de la industria IT y argumentó por qué el Software Libre puede resultar favorable para la sociedad digital.

-¿Por qué te definiste como una “activista de software libre”?
-Desde hace años me dedico a investigar y trabajar en áreas relacionadas a nuevas tecnologías, siendo licenciada en comunicación social, es un tema que me atrae particularmente. Cuando conocí la comunidad de software libre y entendí la filosofía, la forma de trabajo, la atracción fue inmediata. Me gusta pelear por las causas que considero justas, y ser activista de Software Libre es una forma de luchar por algo que creo justo: la libertad de las personas en el uso de computadoras y en la interacción en entornos digitales. Es una lucha que muchos todavía no ven claramente, pero es estratégica para definir el futuro de nuestras sociedades.

-¿Cómo analizás la iniciativa del gobierno electrónico impulsado recientemente?
-Los problemas políticos se solucionan con estrategias políticas, no con soluciones tecnológicas. Dudo mucho que este tipo de iniciativas mejoren la participación de la ciudadanía. Es cierto que algunas sí pueden facilitar ciertos trámites, pero la construcción de ciudadanía no se hace a fuerza de implementaciones tecnológicas. Facilitar trámites, mejorar la infraestructura informática y poner más información pública a disposición de la ciudadanía es interesante siempre que se haga bajo condiciones que permitan que eso beneficie directamente a la ciudadanía. Pretender que el agregado del adjetivo “electrónico” va a mejorar un gobierno, el voto o lo que sea, tiene poco sustento.

-¿Cómo observás el proceso actual de la vinculación entre tecnología y Estado?

-El Estado, en particular las administraciones públicas, son grandes consumidores de nuevas tecnologías. Hay conciencia de esto, pero aún no hay una política de Estado clara. Lo que haga el sector público suele tener efecto cascada sobre el mercado y las sociedades, por lo que el rol que se defina es importante. Si el Estado es mero consumidor de nuevas tecnologías, usa formatos cerrados y no comprende las necesidades en relación a esas nuevas tecnologías, difícilmente se convierta en un ejemplo para el resto de la sociedad. Actualmente veo un proceso muy ecléctico, hay como un romance conceptual, como una utopía de que las nuevas TICs van a mejorar la gestión del Estado. Sin embargo, lo que veo es, al menos en la Argentina, que no hay una política independiente en materia de TICs.

-¿Qué criterios o factores de corrección debería contemplar el Estado, entonces?
-Uso de estándares y formatos abiertos: es decir, aquellos que tienen especificaciones públicas, que no dependen de un único proveedor, que están libres de patentes y para los cuales existe una variedad, o la posibilidad de construir una variedad de soluciones para interactuar con ellos. Un ejemplo de esto sería hoy el formato de open document. El otro factor importantísimo para que el desarrollo en materia de TICs sea sustentable en el tiempo es el uso de programas cuyos términos de licencia permitan el uso, estudio, mejora, distribución y redistribución de esas mejoras, es decir, lo que denominamos “software libre”. Para esto, el Estado debe dejar de ser un mero comprador de lo que le ofrecen, y empezar a ejercer su poder de compra, fijando las condiciones de licenciamiento que satisfagan sus necesidades. Reitero que no es un comprador más, tiene obligaciones que cumplir con sus ciudadanos, debe dar cuenta de cómo y por qué invierte los fondos que son de la ciudadanía, y debe preservar ciertas cuestiones pocas veces tenidas en cuenta como la seguridad y perennidad de los datos, la garantía de que esos datos están en manos del Estado y de nadie más y otras tantas cuestiones que obligan a que el Estado tome real control de los programas de computadora que utiliza.

-¿Cuáles son los factores sustanciales para hacer posible un acceso real a la tecnología que trascienda la mera conexión a Internet?
-En la discusión sobre brecha digital hay un tema que nadie quiere tocar y que es urgente. Las condiciones de uso, es decir, las licencias, ya sea de software como de contenidos. El factor sustancial que hará la diferencia en este tema es jurídico, no es técnico. Tiene que ver con las condiciones de copyright y patentes de aquello a lo que pretendemos “acceso”. De nada sirve tener mucha conexión a Internet si la ciudadanía no va a ser más que simple consumidor, mientras que por otro lado, en pos de la lucha contra la piratería se van a seguir instalando medidas de control y restricciones en las computadoras de la gente. Lo que llamamos DRMs, Gestión digital de restricciones. El otro factor crucial es la educación, y desde luego, eso que decía antes de la construcción de ciudadanía. ¿Qué uso vamos a hacer de las redes? ¿Para qué? ¿Qué problemas queremos solucionar? Hay muchas preguntas para hacerse antes de definir un plan de conectividad.

-¿Qué rol puede jugar la industria de las Tecnologías de la Información (TI) en ese proceso?
-La Industria de TI puede jugar roles tanto positivos como negativos. Tiene la capacidad de generar conocimiento y soluciones y en particular es interesante el potencial aporte que pueden hacer las pequeñas y medianas empresas en TI, ya sea en generación de empleo, como en distribución de soluciones. Sin embargo, para que las pequeñas y medianas empresas del sector sobrevivan se deben dar ciertas condiciones que les permitan competir. Lamentablemente, lo que hemos visto en los últimos años es que la industria de TI ha jugado un rol más bien negativo en estos escenarios.

-¿Negativo en qué sentido?
-En el sentido que se ha convertido en gran lobbysta de ciertos intereses que pujan por sistemas regresivos en materia de copyrights y patentes, en aras de defender los intereses de unas pocas corporaciones, sin reparar en el daño social que ese tipo de medidas implican. Me refiero a medidas como la legitimación de DRMs y la pretensión de criminalizar a quienes los salten, la extensión casi ilimitada de los monopolios de copyright y la puja por la patentabilidad del software. Toda generalización es injusta, no toda la industria está detrás de este tipo de cosas, aunque si las caras más visibles.

-Muchos afirman que el Estado debe dejar librado al mercado el desarrollo de las TICs para reducir la brecha digital. ¿Qué opinión te merece esta perspectiva?

-Tengo una opinión quizás contraria a la de la mayoría de la gente que opina en este tema de la brecha digital. La discusión no está en quien la soluciona, si el Estado o el mercado. La cuestión es: ¿Es urgente reducir la brecha digital? ¿No hay otras prioridades antes? La brecha digital no es más que un emergente más de otras brechas que son realmente críticas: Socio-económica, educativa, alimentaria, sanitaria. De nada sirve llevar computadoras y conectividad a zonas donde no hay servicios sanitarios básicos, agua potable, salud, personas educadas, libros, maestros, bancos en las aulas. Si todo eso estuviera, la brecha digital no existiría. La brecha digital es un síntoma de lo que está más en la raíz de nuestras sociedades. ¿Quién debe paliar el síntoma? Más bien me importa saber quién va a solucionar los problemas de raíz que dan origen a ese síntoma. Y ciertamente considero que el mercado no está capacitado para solucionarlos.

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