Extensión de fotos: la arbitrariedad a la orden del día

Ayer, en una sesión semivacía, se aprobó el proyecto de ley presentado por los diputados del FPV Liliana Mazure, Gloria Bidegain, Susana Canela, Gastón Harispe, Héctor Recalde y Eduardo Seminara para extender el plazo de monopolio sobre fotos, de 20 años post-publicación a 70 años post-mortem.

El proyecto fue modificado para pasar a ser 50 años “post-publicación”, quedando el proyecto articulado de esta forma:

ARTÍCULO 1°: Sustitúyese el artículo 34 y 34 bis de la Ley 11.723 por el siguiente: Artículo 34.- Para las obras fotográficas la duración del derecho de propiedad es de CINCUENTA (50) años a partir de la fecha de la primera publicación.

El proyecto obtuvo media sanción en la Cámara de Diputados, y ahora gira para ser tratado en Comisiones en el Senado, donde se espera su aprobación.

Se desconoce por qué, luego de negarse a dialogar, la diputada Mazure decidió cambiar el plazo original de su proyecto (70 post-mortem) a 50 post-publicación. Aunque el cambio es positivo respecto del plazo original planteado, sigue resultando incoherente en relación con los tiempos que corren, donde las tecnologías digitales permiten la reproducción y la copia a escalas nunca vistas, y donde, además, la fotografía es cada vez más patrimonio común de cualquier ciudadano con una cámara, y no simplemente un asunto de especialistas.

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Pero, aún más, este cambio intempestivo sobre la hora habla del fenómeno que el especialista en propiedad intelectual Maximiliano Marzetti denominó en un artículo como “la insoportable levedad del legislador argentino en materia de derecho de autor“. En efecto, ¿cuál fue el criterio para determinar que 50 años post-publicación era mejor que 70 post-mortem, y que 50 años post-publicación era mejor que los 20 que actualmente existen?

Como dice el dicho, no hay que atribuir a la maldad lo que puede ser explicado por la simple ignorancia, y en este caso la frase parece aplicarse perfectamente. En efecto, la ausencia de criterio indica que hubo un reclamo por parte de una parte directamente interesada en la extensión (en este caso, parte del colectivo fotográfico), sin analizar los perjuicios que semejante extensión causa a otros proyectos culturales igualmente relevantes, como la Wikipedia, la Biblioteca Digital Trapalanda, u otros proyectos llevados adelante por otros creadores que también utilizan fotografías para ilustrar sus proyectos, como documentalistas.

El aumento en los costos de transacción para obtener autorizaciones de los titulares de derechos, el plazo ideal de monopolio (el equilibrio entre el acceso a la obra por parte de la ciudadanía y el tiempo de recupero de la inversión para el autor), la importancia del dominio público en la generación de nuevas obras, entre otros factores, nunca fueron tenidos en cuenta. Tampoco se tuvo en cuenta si efectivamente es la solución para los autores fotográficos la extensión en el plazo de los monopolios, o si no es quizás necesario pensar en nuevos mecanismos regulatorios que tiendan a mejorar la protección de sus derechos.

Los argumentos de los fotógrafos son claros: “queremos derechos para nuestros hijos”, “necesitamos heredar obra porque es lo único que heredamos”, “quiero retener derechos sobre la mayor parte de mi trabajo hecho durante mi vida”, entre otros. Pueden ser más o menos convincentes, pero lo cierto es que en todos los casos estos argumentos no aplican para el 80% de la población trabajadora activa, y por lo tanto no se tratan de derechos, sino de monopolios y privilegios. Frente al argumento de “ustedes, que se oponen a nuestros derechos, quieren todo libre, libre, libre”, no queda más que interrogarse: ¿es que acaso 20 años post-publicación no son suficientes para recuperar una inversión? ¿Es que acaso 20 años de cobrar por una obra no alcanzan para generar las condiciones para tener una vida digna? Es sin dudas mucho más que lo que obtiene cualquier trabajador por su trabajo cotidiano, a pesar de que este puede tener igualmente una fuerte permanencia en el tiempo.

Estos monopolios y privilegios se otorgan en detrimento de la ciudadanía, sin un análisis de política pública que estudie seriamente los derechos de la ciudadanía que se lesionan (como el derecho de acceso a la cultura, consagrado en numerosos pactos internacionales), sin un análisis de política pública que establezca de manera certera la relación entre la necesidad del monopolio y los costos de acceso, y especialmente, sin un análisis de política pública que tenga en cuenta algo tan simple como la realidad.

Hoy, la ley 11.723 es una ley perimida y anacrónica, no porque lo diga Vía Libre, sino porque el uso masivo de las tecnologías digitales alrededor del mundo han demostrado que la prohibición de copia (“no copiarás”) es cada vez más de imposible cumplimiento. Pero, aún más, porque a medida que las tecnologías digitales se expanden, mecanismos como la protección automática demuestran su anacronismo en un mundo donde los autores son cada vez más, cada vez más todos, y cada vez menos especialistas. En este contexto, los autores profesionales de fotografía tienen mucho para aportar, pero no es precisamente el hacer lobby para extender los plazos.

Esta es la discusión que hace falta dar. Extender los plazos sin criterio, de manera arbitraria, fijándolos a la sola consideración de una persona que ha demostrado su ignorancia palmaria en materia de propiedad intelectual, no es sin dudas la solución para avanzar hacia una legislación progresista que esté acorde con las necesidades de la ciudadanía, autores e instituciones culturales del Siglo XXI.

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3 comentarios

  1. Alfredo Srur dice:

    Me queda más en claro que su posición es mal intencionada y no de ignorante. Son unos aprovechadores. Les voy a numerar varias faltas a la verdad:
    Primero, ¿Por qué en el spot donde dicen que las imágenes van a “desaparecer” violan el derecho moral de la actual ley de derecho de autor, en donde toda fotografía debe tener su crédito? En el spot que ustedes mismos hacen y difunden públicamente no mencionan los autores que publican.
    Segundo, cito el 4 párrafo de su malicioso comunicado ” “Los argumentos de los fotógrafos son claros: “queremos derechos para nuestros hijos”, “necesitamos heredar obra porque es lo único que heredamos”, “quiero retener derechos sobre la mayor parte de mi trabajo hecho durante mi vida”, entre otros. Pueden ser más o menos convincentes, pero lo cierto es que en todos los casos estos argumentos no aplican para el 80% de la población trabajadora activa” “. Esto es mentira, ustedes hacen un textual sin nombre ni apellido, “Queremos derechos para nuestros hijos” o ” “necesitamos heredar obra porque es lo único que heredamos”, ¿quién dijo eso? Yo tengo 38 años y parte de mi trabajo entraría en dominio público en 3 años. Ustedes no me van a decir a mi si amorticé mi trabajo a no, ¿que tipo de cuestionamiento hacen, acaso son la DGI, o una espacio de regulador del trabajo? Ustedes engañan a las personas que ingenuamente confiaron en su palabra. No son gente de ley, son tramposos. Y les aclaro que mantener un archivo es un trabajo en si mismo, seas hijo, autor o cualquier persona, es un trabajo y no se hace solo. Deberían ser menos ignorantes y saber de qué trata el trabajo de un fotógrafo y lo difícil y trabajoso que es mantener un acervo fotográfico. Me resulta increíble con la liviandad que hablan de la economía fotográfica sin siquiera saber lo que es un diafragma. Mal intencionados ignorantes. Hablan del 80% de los trabajadores activos, no entiendo esa justificación. ¿Ustedes pretenden que los fotógrafos les regale su patrimonio al 80% de la población trabajadora activa? Y comparan los 20 años de primera publicación con que es más de lo que cualquier trabajador percibe. Nosotros somos autores y trabajadores, y cada trabajo tiene sus condiciones, sindicatos, beneficios; en nuestro caso nuestro trabajo es discriminado del equivalente que son las demás disciplinas artísticas como la literatura, la música y el cine. Ustedes deberían comparar nuestro trabajo con esas disciplinas que son las que envuelve la ley 11.723 y no con la de un contador/camionero/futbolista/gendarme/maestro/etc. Nosotros pedimos ser equiparados con las otras disciplinas que envuelve la misma ley, ni más ni menos. ¿Por qué no? Y además lo que pedimos es resarcido cuando hay uso comercial. Nosotros estamos a favor del uso cultural/didáctico, pero no comercial. Si hay usufructo por parte de un tercero que no es el autor, entonces nos deberían resarcir. ¿O acaso esta bien que un tercero cobre por el trabajo propio? Eso proponen. Lo nuestro es un trabajo que queda en el tiempo, y eso es único de nuestro trabajo, con el tiempo se hace más valioso, y en ese sentido 20 años es poco.
    Tercero, cito textual ante último párrafo “Hoy, la ley 11.723 es una ley perimida y anacrónica, no porque lo diga Vía Libre, sino porque el uso masivo de las tecnologías digitales alrededor del mundo han demostrado que la prohibición de copia (“no copiarás”) es cada vez más de imposible cumplimiento. Pero, aún más, porque a medida que las tecnologías digitales se expanden, mecanismos como la protección automática demuestran su anacronismo en un mundo donde los autores son cada vez más, cada vez más todos, y cada vez menos especialistas. En este contexto, los autores profesionales de fotografía tienen mucho para aportar, pero no es precisamente el hacer lobby para extender los plazos.”
    Nosotros no hablamos de no copiarás, por mi que todo el mundo copie mis fotografías, realmente eso no me preocupa, mi preocupación en todo caso es NO LUCRARÁS, si alguien quiere lucrar con una de mis imágenes, tiene que pagar. Si alguien la quiere copiar, que la copie sin problema. Una vez más no es verdad lo que dicen, ustedes buscan engañar a la gente. Me pregunto ¿Qué intereses tienen detrás?. Y por último, ¿por qué ustedes quieren decir cómo deben comportarse las personas? ¿Quienes son ustedes como para decirles a los autores fotográficos cómo deben comportarse respecto a su trabajo? ¿Si deberían hacer lobby por la extensión del plazo de protección o no? Ustedes claramente juegan en contra de la verdad y del trabajo ajeno. Es fácil opinar desde afuera cuando no tienen nada que perder. El tiempo mostrará las oscuras intenciones que tienen detrás y lo equivocados que están.

    Alfredo Srur

  2. Diego dice:

    Hola,
    ¿a que futuro nos enfrentamos?
    En Europa se intentaron imponer leyes como por ejemplo, sacar fotos a edificios con vista al público o a monumentos público podría ser un delito. También se ha intentado crear una ley en la que fotografiar la Torre Eiffel de noche puede ser delito.
    El Parlamento Europeo debate la inclusión de la ‘libertad de panorama’ en la nueva directiva sobre propiedad intelectual. Creo que esto es peor de lo previsto. Esta gente (políticos, abogados, arquitectos, etc) quiere extirparle el dinero a la gente común, por eso promulgan estas leyes. Estas medidas son malas para nuestra libertad porque se vuelve en contra de nosotros mismos.

    ¿Cómo es que fotos de nuestra historia nacional se tiene que prohibir?
    Creo que yo que toda imagen de historia nacional, tiene que ser nacional y tiene que retribuir el trabajo al fotógrafo. O acaso quieren una poblacion analfabeta que no conozca la historia de su nación.

    Yo no estoy que un fotógrafo pueda vivir de su trabajo, pero no por eso que le quite el derecho a la gente, sobre todo lo relacionado con historial y cultura de nuestro país.

  3. Quiero vivir toda mi vida del trabajo que hice una sola vez dice:

    Una política mostrando un cartel de X organización, demostrando que trabaja para intereses sectorizados y no para el pueblo al que representan buscando el bien común.

Responder a Quiero vivir toda mi vida del trabajo que hice una sola vez

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