4 de mayo: Día internacional de acción contra los DRM

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Los sistemas de Gestión Digital de Restricciones, oficialmente llamados por la industria del entretenimiento como Sistemas de Gestión Digital de Derechos, tienen un único propósito: restringir lo que los usuarios hacemos con las obras que legítimamente adquirimos cuando accedemos a música, películas, libros e incluso computadoras con sistemas operativos privativos y teléfonos móviles.

Los sistemas DRM son implementaciones técnicas, aplicadas en software o hardware, que restringen o condicionan el acceso a las obras con diferentes mecanismos y variantes. Pero esencialmente, todos los sistemas de DRM tienen algo en común:

* Detectan quién accede a cada obra, cuándo y bajo qué condiciones, y reportan esta información al proveedor de la obra.
* Autorizan o deniegan de manera inapelable el acceso a la obra, de acuerdo a condiciones que pueden ser cambiadas unilateralmente por el proveedor de la obra.
* Cuando autorizan el acceso, lo hacen bajo condiciones restrictivas que son fijadas unilateralmente por el proveedor de la obra, independientemente de los derechos que la ley otorgue al autor o al público. 1

La existencia de estos sistemas ya es conocida y mucha gente opta por saltarlos, esencialmente, porque los DRM impiden usos legales, justos y legítimos de obras adquiridas, tales como la realización de copias de respaldo, la copia privada, el acceso a obras de dominio público, la copia para ejercer alguna excepción al copyright, entre otras. Sin embargo, a partir de los Tratados de Internet de OMPI (firmados en 1996), en muchos países es delito penal quebrar los sistemas DRM aún cuando hacerlo no implique la violación del copyright de ningún titular de derechos.

La adopción masiva de este tipo de dispositivos debe ser activamente rechazada, ya que ponen en riesgo numerosos derechos esenciales no sólo en relación al acceso a la cultura, sino al derecho a la privacidad. Nunca antes las tecnologías de comunicación tuvieron semejante penetración masiva, ni la industria tuvo en sus manos la posibilidad de controlar hasta las últimas instancias lo que las personas hacen con las obras culturales a las que acceden. Las posibilidades de control que brindan los sistemas DRM son inaceptables, ya que habilitan a los titulares de copyright sobre las obras a controlar hasta el mínimo uso, la cantidad de lecturas, los horarios, los préstamos, toda práctica de acceso a la cultura puede ser controlada si no frenamos el desarrollo y la implementación de estos sistemas.

En el día internacional de lucha contra los sistemas DRM, llamamos a los ciudadanos a hacer valer sus libertades boicoteando las marcas y productos que no respetan sus derechos y pretenden controlar el acceso a la cultura. Sistemas como Bluray, dispositivos como el Kindle, teléfonos móviles como el iPhone y los productos de la línea Apple, así como sistemas operativos de la empresa Microsoft, entre muchos otros, contienen sistemas de control que vigilan y regulan lo que hacemos. Los sistemas DRM operan como cepos para la distribución y el acceso a la cultura. Es hora de conocerlos, quebrarlos y rechazar su uso.

Más información, en la página de la campaña de la Free Software Foundation contra los sistemas DRM, Defective By Design.

Otras lecturas:
“Lo que P2P te da, DRM te lo quita” por Federico Heinz
“El derecho a leer” por Richard M. Stallman
“Tecnologías de restricción” por Beatriz Busaniche
“Puedes confiar en tu computadora?” por Richard M. Stallman

  1. Wikipedia []

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1 respuesta

  1. 4 de mayo de 2012

    […] * Detectan quién accede a cada obra, cuándo y bajo qué condiciones, y reportan esta información al proveedor de la obra. * Autorizan o deniegan de manera inapelable el acceso a la obra, de acuerdo a condiciones que pueden ser cambiadas unilateralmente por el proveedor de la obra. * Cuando autorizan el acceso, lo hacen bajo condiciones restrictivas que son fijadas unilateralmente por el proveedor de la obra, independientemente de los derechos que la ley otorgue al autor o al público. 1 […]

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