Software Público: cambiar para que nada cambie

Hace ya más de diez años que Vía Libre insiste con la necesidad de que la administración pública use software libre, por razones de soberanía sobre su propia información. Uno podría pensar, entonces, que nos alegra leer las declaraciones del Ministro Aníbal Fernández acerca de las políticas de gobierno a favor del software libre.

Efectivamente, nos alegraría, si no fuera porque desde el gobierno hablan de software libre, pero sólo se comprometen con algo distinto, un concepto nuevo llamado “software público”. Esta dualidad de discurso queda claramente plasmada en el hecho de que el sitio www.softwarelibre.gob.ar tiene por título, en realidad, “Software Público Argentino”. Allí encontramos textos útiles para enterarnos de qué se trata en realidad esto del “software público”.

En la página de licencias leemos, por ejemplo, que la característica que lo define no tiene nada que ver con la libertad:

Algunas soluciones serán de propiedad estatal, estarán desarrolladas por el Estado y utilizarán componentes libres y estándares abiertos, otras tal vez compartirán sólo algunas de estas características, y otras ninguna de ellas, pero todas tendrán una característica en común: cubrirán una necesidad específica dentro de los organismos de la administración pública o en la sociedad en general, es decir, contribuirán al logro de objetivos gubernamentales y sociales.

Lo que define al software público, entonces, es que se trata de programas usados en la administración pública, independientemente de si son libres o privativos. Cuando el gobierno dice que usará software público, está haciendo una promesa vacía: “la administración pública usará software que use”.

El sitio dedica bastante esfuerzo, de hecho, a dejar claro que las condiciones de uso del programa no son importantes:

La Política Argentina de Software Público adoptará varios esquemas de licenciamiento para sus soluciones, en algunos casos se establecerán permisos de uso, en otros, se incluirá la cesión de código fuente para habilitar la posibilidad de realizar modificaciones y tareas de reingeniería, y también se prevé la inclusión de esquemas de licenciamiento “libre”.

El licenciamiento libre es, así, una de las opciones, y no precisamente la primera. La libertad ni siquiera figura entre las prioridades del programa:

Los esquemas de licenciamiento sentarán las bases para las políticas de gestión de las soluciones, tendrán su correlato en el nivel de apertura y de colaboración entre las comunidades generadas en torno al software, en las condiciones de desarrollo, de implementación y de mejora, y respecto a los servicios asociados. […] la Política Argentina de Software Público adoptará múltiples esquemas de licenciamiento teniendo como prioridad la solución concreta de problemas, la optimización de la utilización de recursos materiales y humanos, y la cobertura de necesidades específicas dentro del Estado y en la sociedad en general.

Los criterios básicos son la optimización de recursos y la “solución de problemas”. Después, si es libre, mejor. Pero si no es libre, no importa, como claramente se puede ver en la página del “sello de calidad de la Unidad de Software Público”. Este sello distintivo del software público es otorgado en cuatro variantes:

Tipos de software público

Si observamos que el cuadrante inferior izquierdo (el Tipo 3) representa necesariamente un conjunto vacío, ya que ningún programa puede a la vez ser privativo y estar bajo licencia libre1, vemos que de cuatro “categorías” de software público, sólo una corresponde a software libre, las demás están pobladas de software privativo.

Tal como en el cuento, el emperador está desnudo: el “software público“ es un concepto vacío de contenido, un malabarismo retórico para dar la impresión de apertura y cambio, sin necesidad de cambiar nada en realidad.

Si el gobierno efectivamente quiere impulsar el software libre, puede demostrarlo muy fácilmente. Basta con el simple recurso de dejar de fomentar el uso de software privativo (como hace por ejemplo en el proyecto Conectar Igualdad) y dejar de entorpecer el uso de software libre (como hace a través de la exigencia de uso de programas como SIAP y otros). Hasta ahora, mucho discurso pero poco compromiso.

  1. Richard Stallman señaló que mi interpretación probablemente sea incorrecta, debido a que la nomenclatura de la tabla es confusa: otra interpretación es que el eje vertical representa al licenciamiento de la pieza de “software público” en sí, mientras que el horizontal se refiere al de la plataforma sobre la que ésta se ejecuta. Si es así, el Tipo 3 no está vacío, pero no cambia el hecho de que, de cuatro categorías de software “aceptable” para el uso en la administración pública, sólo una implica el compromiso de usar software libre []

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15 Respuestas

  1. Javi dice:

    Brasil tiene implementado un sistema llamado Software Público Brasileiro [http://softwarepublico.gov.br], pero a diferencia del sistema argentino, ellos sólo contemplan el uso de licencia gpl o similar.

    Esto puede observarse en la Instrução Normativa Nº 01, 17 de Janeiro de 2011 [http://softwarepublico.gov.br/spb/download/file/in_spb_01.pdf]

    La misma, además de explicar las 4 libertades del software libre, dice:

    Art. 4° São requisitos técnicos obrigatórios para a disponibilização do SPB:

    § 2° O criador do software deverá, obrigatoriamente, especificar, no cabeçalho de cada
    arquivo-fonte, que o software está licenciado pelo modelo de licença Creative Commons General Public
    License – GPL (“Licença Pública Geral”), versão 2.0, em português, ou algum outro modelo de licença
    livre que venha a ser aprovado pelo Órgão Central do SISP.

  2. ferher dice:

    Como todo en este gobierno, un gran discurso por un lado, para, por lo bajo, hacer todo lo opuesto.

  3. conan dice:

    Dan asco los políticos.

    A esto, a lo que se oculta detrás de esta manera de actuar, yo le llamo “negabilidad posible”. Y lo que se esconde detrás de esto es que a alguien le pusieron una moneda en la mano.

    El concepto funciona así: yo lo sé, vos lo sabés, todos lo saben, pero el actor lo puede negar y no hay manera de demostrarlo con estos datos. Y al mismo tiempo, son estos datos los que nos permiten tener esta certeza no demostrable.

    Mi mujer dice que a la mayoría de la gente no le importan estas cosas. Concedido. Pero una vez que te lo explicaron, una vez que conocés los beneficios morales y tecnológicos del software libre, elegir imponer software privativo en escuelas y en la administración del gobierno es ser un hijo de puta.

    Los políticos se mueven por los intereses de la política. Pero no son tan ingenuos como para no usar algo que sus votantes verán como algo bueno. Si un político ayuda a cruzar la calle a un ciego, lo va a usar de todas las maneras posibles para promocionarse.

    Entonces cuando un político que sabe y conoce lo que representa el software libre, sus posibilidades, sus valores morales, que tiene tantas cosas buenas que podrían servirle para decir: “Miren que copado soy, vótenme!”, cuando ese político que conoce todo eso, no lo usa en su favor, solo puede significar una cosa: está comprado.

  4. Manuel dice:

    SP Argentino
    En esta sección encontrará información sobre los antecedentes del Software Público, las bases y fundamentos de la Política Argentina de Software Público y las Licencias que se aplicarán en este ámbito.

    Para ello, es necesario entender al Software Público Argentino como:

    “aquel software de propiedad pública que puede ser desarrollado, usado, modificado, y distribuido para facilitar el cumplimiento de objetivos gubernamentales y sociales”

    El SP Argentino, además, debe cumplir con los siguientes principios guía del modelo de la Política Argentina de Software Público:

    • Fomentar la gestión colaborativa, la vinculación y la transferencia e impulsar la mejora continua del software.

    • Reducir los tiempos y los recursos económicos para la implementación de soluciones tecnológicas.

    • Impulsar los esquemas de la Licencia de Software Público Argentino para el desarrollo, uso, modificación y transferencia del software.

    • Asegurar, mantener y promover la propiedad pública de los sistemas; y proteger la propiedad intelectual de los sistemas y de la documentación asociada.

    • Promover la incorporación de estándares abiertos y software libre, contribuyendo al ”conocimiento abierto” (open knowledge).

  5. El caso del sello tres podría ser un core gpl con extensiones o plugins cerrados que corren sobre el producto base, creo que cumpliría con los requerimientos, ¿no?

    Por otro lado la web define claramente al SP como “aquel software de propiedad pública que puede ser desarrollado, usado, modificado, y distribuido para facilitar el cumplimiento de objetivos gubernamentales y sociales”. Es SL más obligaciones en los estándares de calidad como documentación, comunidad, etc.

    Están confundiendo la definición con una especie de sello de calidad aplicable al software público en tanto usado por el estado, y que se jerarquiza según los postulados definidos allí con cuatro valores. Sería bueno informarse antes de criticar, acá lo explica http://www.softwarelibre.gob.ar/paginas.dhtml?pagina=78

    • Fede dice:

      Si el software público fuera, como decís, software libre más estándares, entonces siempre sería software libre. Sin embargo, no es así: el sitio citado no se cansa de repetir, en muchos lados, que un programa no necesita ser libre para calificar como “software público argentino”. La misma página a la que linkeás dice que “El concepto de Software Público es abierto y ambiguo” — todo lo contrario del concepto de software libre, que es estrecho e inequívoco.

      • El SP no es únicamente SL, puede ser privativo en dominio público por ejemplo. Si negas la realidad que en el estado hoy hay un gran porcentaje de programas privativos, es una ilusión. Lo importante es que el SP define como deberán ser para adelante, que criterios deberán cumplir, el software desarrollado por y para el estado y el uso social. Por eso hay sellos de catalogación y allí entra la gran variedad de aplicativos que hay hoy en el estado. Se los cataloga según el cumplimiento de las normas de SP que son bien claras en la definición. No quiere decir tirar todos los días un programa por la ventana, sino tener lineamientos a futuro. Si lees la definición un privativo no encaja para adelante en el concepto cabal de SP, lo que no quiere decir que en algunos casos se lo deba aceptar. Confuden gestión con definición, y definición con catalogación: una ensalada.

        • Fede dice:

          Bueno, estamos de acuerdo entonces: el software público no es necesariamente libre, también puede ser privativo. Y no necesita estar en el dominio público: un programa desarrollado por el mismo Estado (es decir, con fondos públicos) y distribuido bajo licencia no libre sigue calificando como software público.

          Por citar un ejemplo: la basura de SIAP y demás programas impositivos distribuidos por AFIP, que son uno de los principales obstáculos a la migración de empresas y municipios a software libre, es propiedad del Estado, es privativo, y sin embargo califica perfectamente de “software público“.

          Por lo demás, tu afirmación de que no leí la definición es bastante aventurada, pero te invito a que cites acá, y pongas la URL, de algún lugar de ese sitio en que haya un compromiso sin ambigüedades de que el software público va a ser libre (como sí lo hay en el caso del software público brasileño, que exige que los programas sean publicados bajo una licencia compatible con GPL para calificar de “software público”).

          • En la página de los sellos (ya que estamos podrían arreglar la falacia de la nota sobre la inexistencia de la categoría 3, te tiro ejemplos Zentyal, Pentaho para más datos) dice claro si la lees despacito:
            “Las tipologías, definidas por estas variables, permiten determinar las características de la solución, y establece un camino para su evolución. Por ejemplo, para los SP tipo 3, se sugeriría el reemplazo de componentes o la reingeniería.”
            Camino para su evolución, reemplazo de componentes, reingeniería. Sumale a la definición de software público donde dice que tiene que poder ser desarrollado, usado, modificado, y distribuido y me parece que se acaban las especulaciones hacia dónde va el tema, sin dejar de lado la realidad de lo que hay hoy y no se puede descartar para mañana.
            Que sea ambiguo, que halla que pulirlo, que falta aceitar la coordinación internacional, no quiere decir que se pueda tirar cualquiera sin ton ni son.

            • Fede dice:

              Supongo que no leíste la nota al pie (que está ahí desde hace un par de días) en la que menciono qué pasa si interpretás al cuadro de esa manera.

              Por lo demás, hay mucha retórica confusa, pero en todo momento dejan en claro que un programa no necesita ser libre para ser público. En síntesis, una promesa vacía.

              • Un poco chica la aclaración y confusa porque no es necesario esa diferenciación para encontrar SL que encaje en esa categoría. Tal vez podamos pensar que wordpress en la versión que vende automatic también es categoría 3. Lo raro es que sea bueno para Vía Libre pero no para el estado.

                • Fede dice:

                  Si está en esa categoría, no es libre, porque tiene componentes no libres.

                  Tu chicana sería pertinente si en Vía Libre usáramos WordPress de Automatic, pero no es lo que usamos.

                  Además de impertinente, es irrelevante a la discusión, porque lo que hace Vía Libre sólo atañe a Vía Libre, mientras que lo que hace el Estado nos atañe a todos.

                  Por favor, restringí tus comentarios a asuntos que sean pertinentes y relevantes a la discusión, así no perdemos el tiempo inútilmente.

  6. Kapocha dice:

    Usan todo para hacer política. Por eso ponen público palabra netamente peronista.

  7. He tenido un problema concreto, se me contesta de la CONEAU que “Todos los sistemas CONEAU se desarrollan únicamente para versiones del sistema operativo Windows.” y esto me trae un gran problema, ya que dificulta acceder al sistema de incentivos de categorización docente en la Universidad.

    Por otro lado, a diferencia del redactor de esta entrada, he visto con agrado la reciente definición de Software Público, sobretodo porque no intenta confundir ni hacerse pasar por GNU/GPL sino que fomenta cierta tendencia hacia el software libre. De manera que como impronta comunicativa, pensando que muchas personas realmente no conocen mas que ese triste escritorio azulado y sus mensajes de pánico, es un incentivo al cambio, un gesto interesante.

    Yo en mis clases en la Universidad uso un escritorio gnu/linux y doy internet al aula con un celular 3g/wifi con android (ambos casos: ubuntu, linux y android no son completamente GPL) pero me sirve como manera de mostrar por fuera de los contenidos de mi materia que el software libre es útil y usable. Y realmente creo en eso de predica con el ejemplo.

    Espero que el Software Público Argentino sea un estandar que sirva en primer lugar a establecer en el vocabulario de los burócratas las 4 libertades, repetidas como para quedar bien con sus jefes al menos, y que de a poco un lugar como la CONEAU no le conteste a un docente que solo desarrollan aplicaciones .exe

    En ese sentido me parece ameno e interesante que Anibal Fernandez hable de Software Público y entiendo aporta a la idea de un software, documentación, diseño y producción propia tendiente a la libertad de sus desarrolladores y de sus usuarios.

    Que las 4 libertades sean fruto de tensiones en todos los ámbitos donde se ejercite código, pero que el código no nos tape el programa 🙂

    Saludos a todos en ViaLibre.
    Germán Monti.
    Lic. (UNLP) y Docente en Video (UNLa)

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