¿Para qué sirven las discográficas y las gestoras colectivas?

Cuando las gestoras colectivas de derecho de autor y las discográficas alertan que la copia digital amenaza a la música, están apostando a confundirnos. La industria discográfica como la conocemos (y otras asociadas) están en problemas, sí. Pero la música y la industria discográfica son cosas muy distintas, y en entornos digitales la música bien puede florecer y difundirse sin necesidad de la industria.

Industrias que vienen, industrias que van

Hieleros de Wichita (1910) [Fuente: Wichita Photo Archives http://www.wichitaphotos.org]Mi padre me cuenta que, cuando él era chico, la heladera de la casa era a hielo. Esencialmente, era un armario recubierto de aislamiento térmico, en el que guardaban los alimentos. Producir hielo era una actividad industrial, que sólo se podía encarar utilizando equipos pesados, fuera del poder adquisitivo de los particulares. Así, todos los días venía un señor con una barra de hielo al hombro que se metía en la heladera, en una escena que se repetía en miles de hogares.

Todo el mundo compraba hielo, todos los días. Pero en realidad, no era hielo lo que necesitaban, sino frío. El hielo era sólo un vehículo para entregar frío a los clientes que lo necesitaban. Cuando aparecieron en el mercado primero las heladeras a kerosén, y luego las eléctricas, las familias se encontraron con que podían adquirir una máquina que les proveía del frío que necesitaban de forma confiable, cómoda y barata. Estos aparatos no sólo no necesitaban hielo para funcionar, sino que incluso estaban en condiciones de producir su propio hielo.

A nadie sorprendió que las ventas de hielo, antes un producto de primera necesidad, cayeran estrepitosamente. La industria del hielo colapsó, y sólo sobrevivieron unas pocas productoras que se dedicaron a satisfacer necesidades especiales, en particular provisión de hielo en cantidad o calidad distinta de la que puede producir una heladera doméstica.

Sin embargo, aún en medio del colapso, a nadie se le ocurrió la absurda idea de imponer un gravamen a las heladeras domésticas para compensar a la industria del hielo por las ventas perdidas. La industria del hielo había cumplido su ciclo, su mercado había desaparecido. Había provisto un servicio útil a la sociedad, y en ese proceso había servido como fuente de sustento a muchas personas. Pero el servicio ya no agregaba suficiente valor en el nuevo contexto tecnológico, y los proveedores de hielo reconvirtieron su negocio, o se dedicaron a otra cosa.

Industrias que no se quieren ir

El paralelo con la industria discográfica no es difícil de trazar. De la misma manera que la gente no quería realmente hielo, sino frío, no es discos lo que el público quiere, sino música. Mientras el único soporte práctico para la música fue el disco (permítaseme la generalización de llamar “disco” a todos los soportes físicos de sonido, desde los tambores de Edison a los CDs), no había manera de conseguir música si no era en un disco. Pero las computadoras, los reproductores digitales y, muy especialmente, Internet, cambiaron el paisaje tecnológico, desacoplando a la música de su soporte.

Hoy, que la música puede codificarse y transmitirse fácilmente sin necesidad de un medio físico, ya nadie quiere comprar discos y por muy buenas razones: son incómodos de adquirir y almacenar, a veces se agotan, ocupan espacio, se rayan, se pierden, te los roban, necesitás un aparato especial y frágil para leerlos… El formato digital es mucho más eficaz, cómodo y barato. Tal como la heladera puso a quienes antes compraban hielo en condición de producirlo, la computadora pone en manos de los particulares la posibilidad de producir su propia música, duplicarla, distribuirla.

Igual que con la del hielo, nadie debe sorprenderse de que le empiece a ir mal a una industria que produce algo que nadie quiere comprar. Sin embargo, a diferencia de la industria del hielo, las discográficas se niegan a aceptar que su función social expiró, que lo que antes era un servicio útil hoy no es más que una carga para la sociedad. En vez de reconvertir su negocio, en vez de buscar de qué manera ofrecer su producto de modo que la gente quiera comprarlo, prefieren hacer lobby ante los legisladores para forzar a los consumidores a entregarles su dinero, independientemente de si quieren hacerlo o no.

Mal acostumbrados

El dicho popular asevera que la culpa no es del chancho, sino del que le da de comer, y es aplicable a este caso. La codicia de la industria discográfica fue alimentada durante décadas mediante leyes que la hacían acreedora (a través de organismos como SADAIC, AADI, CAPIF, ARGENTORES) de cualquier actividad cultural en la que se usara música, independientemente de si la música era de autores o intérpretes que formaban parte de la industria o no. Cuando uno está acostumbrado a sacar tajada de lo que hacen otros, no es raro que quiera extender el campo del que la saca. La propuesta de dar a las gestoras colectivas el derecho a recaudar un “canon digital” no es otra cosa que un intento de apropiarse de una tajada del negocio de las computadoras, elevando arbitrariamente los costos para todo el mundo (particulares, empresas, hospitales, escuelas, universidades, bibliotecas, artistas, administración pública) a exclusivo beneficio de un sector industrial.

Es hora de repensar el modelo de distribución cultural. Mientras la producción industrial de libros y discos era la única alternativa viable, el sistema actual puede haber tenido su justificación aunque también sus serios problemas. El más grave de ellos no es siquiera el enriquecimiento desmedido de algunas personas, sino el control corporativo acerca de cuáles expresiones culturales se difunden, y cuáles no. Un mercado de la música con bajos costos de producción y sin corporaciones puede resolver estos inconvenientes, permitiendo el surgimiento de una cultura más diversa, en la que las expresiones locales tengan mejores chances de ser conocidas y difundidas, como muestra la experiencia del Tecnobrega en el nordeste brasileño.

Durante siglos, hemos delegado la difusión de la cultura a las empresas, porque no teníamos más remedio. Hoy podemos elegir, y es hora de que recuperemos la cultura para toda la sociedad.

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43 comentarios

  1. Patricio dice:

    Claro y breve. El título debería ser “la era del hielo”. Y la industria debería revisar qué sucedió con los grandes animales que no pudieron adaptarse a la ídem.

  2. peter dice:

    Una aproximación bien ilustrada!

  3. petar dice:

    Una aproximación muy bien ilustrada!

  4. Alejandro dice:

    Discrepo con lo último. Las corporaciones no controlaron la difusón de cultura “durante siglos”. Sólo durante el siglo XX, un accidente histórico, la cultura pudo ser envasada y vendida como objeto de consumo. Antes, si querías música… tocabas la guitarra o el piano (sin pagarle derechos al compositor, que tampoco se moría de hambre). Si querías ver una historia, ibas al teatro a verla directo de una compañía relativamente chica. Etc. La industria editorial es más vieja, pero al lado de los gigantes de hoy, los impresores eran poco más que PyMES.

    Envasar la cultura y venderla por unidades es una idea de la era industrial. Terminadas la era industrial y la modernidad, querer vender discos es un anacronismo.

  5. Fede dice:

    Tenés razón, Alejandro, debió haber sido “durante décadas”. Supongo que me dejé llevar por el entusiasmo. Hice una corrección alternativa: en vez de “corporaciones”, puse “empresas”, lo que refleja el tema de que, desde Gutenberg hasta hace pocos años, la tarea editorial era industrial (aunque no haya sido necesariamente ejercida por corporaciones).

  6. […] escribe un post fenomenal para Vialibre acerca de la industria de la música, comparándola con la industria del hielo para heladeras. Es […]

  7. Alfrenovsky dice:

    Con ese título, realmente esperaba un artículo en blanco.

  8. Mas claro, échenle agua 😀 ¡Gracias Fede!

  9. Andres dice:

    Estoy de acuerdo con lo escrito y en que realmente es muy claro verlo asi, pero hay algo que no me termina de convencer y no se menciona, vos comparas la heladera que es capas de producir hielo para generar frio, o en resumen generar frio, con una computadora la cual es capaz de generar musica, y ahi es donde no coincido, porque para generar hielo necesitas agua, que de algun modo pagaste a menos que tuvieras un campo con una laguna, y creo que con una computadora pasa algo parecido, de algun modo necesitas esa “agua”, que debera salir de algun artista que la componga, (en analogia con la laguna de agua, “a menos que seas musico”), y ahi es donde el artista tendria que enriquecerse, al proveer de musica a la sociedad.
    Con respecto a las discograficas es verdad que ya son obsoletas y que solamente no quieren dejar de comerse su gran parte en la industria de la musica.

    Saludos

  10. Fede dice:

    Andrés, todos somos músicos en potencia. Algunos mejores, otros peores… y nadie dice que los artistas no deban poder vivir de su trabajo: tan sólo que si la gente ya no está dispuesta a pagar por música “enlatada”, la solución no es forzarla a que la compre, sino encontrar qué se puede ofrecer por lo que la gente sí esté dispuesta a poner dinero. No es tan difícil como parece: de todos modos, los músicos que viven de la música enlatada son una elite muy minoritaria, seleccionada por las discográficas, de modo que la mayoría de los músicos saben cómo se hace—de lo contrario, no existirían.

  11. […] Federico lo expresa muy bien en este artículo, recomiendo su lectura ya que es preciso, corto y de fácil lectura. Share and Enjoy: […]

  12. […] Lo mejor que leí acerca del Canon Digital es este post de Federico Heinz: ¿Para qué sirven las discográficas y las gestoras colectivas? […]

  13. Diana Laura dice:

    Este artículo me ha tranquilizado la conciencia.

  14. theteam dice:

    muy buen articulo. muy claro.
    tambien jamendo es un ejemplo de como los artistas pueden vivir los artistas sin necesidad de las disqueras.

    entiendase que por la venta de discos los que ganan son las disqueras y no lo artistas. estos ultimos ganan dinero principalmente con los resitales

  15. pablo dice:

    Esta nota me motiva una pregunta de fondo: ¿quien prefiero que sea el niñero de mi hijo, el psicólogo Corsi o el padre Grassi?, ¿Quién me cae más simpático las discográficas o las telefónicas? La respuesta es la misma, los dos te la mandan a guardar.
    A mí como músico, también me cae notoriamente simpática la caída de las majors. Incluso me motiva el cambio de soporte. Pero no podemos negar que la opción es discográficas o telefónicas y ahí la verdad es que no se por quien tomo partido.
    El principal recurso de venta de conectividad para la masa es la posibilidad de bajar música y cine cada vez más rápido. Por otro lado la venta de música a celulares también va creciendo. Estamos regalándoles la posibilidad de generar un monopolio que tenga la información absoluta de nuestras vidas y la música es solo uno de los sugus con que nos doran la píldora.
    No es cierto que los músicos solo ganen dinero con los recitales, la venta de discos representa un ingreso importante, cada vez menor es cierto, a la merced de los contratos abusivos de la industria también es cierto, pero no deja de ser otro ingreso de los músicos. Lo mismo que los derechos de autor. Un músico tiene que tener la posibilidad de elegir si comparte su música de forma gratuita o paga, pero también tiene la posibilidad de elegir si quiere hacer de su profesión su fuente de vida. El tema tiene muchos matices. Descreo de la postura de la industria así como de la de los amantes de la “libertad”.
    Por otro lado hay cuestiones artísticas que no se respetan, el formato mp3, el más popular de descargas, tiene una calidad de sonido notoriamente inferior al audio de un cd o de un disco. Por otro lado me pregunto quien va a hacer el desarrollo de difusión del artista. El mismo?, o van a aparecer empresas que garanticen la difusión con otros formatos, quien va a reemplazara a la radio o la tv?, ojo, me parece que solo estamos cambiando de dueños. El problema es más profundo y más complejo. Aplaudo y agradezco esta tribuna de debate. No nos dejemos correr con demagogias falsas de un lado ni del otro. La realidad es mucho más compleja.

  16. Fede dice:

    ¡Pablo, muchas gracias por tu rico aporte!

    Algunas aclaraciones, que creo necesarias:

    • Tu observación de que parte del poder que están perdiendo las discográficas lo están ganando las telecoms es correcta, y es algo que merece nuestra atención, pero no está relacionada con el tema del canon digital, que opera sólo sobre los medios de almacenamiento y los dispositivos de entrada/salida.
    • No estamos argumentando aquí en contra de la venta de discos: si encontrás quien quiera comprártelos, ¡enhorabuena! De hecho, muchos músicos viven de la venta de discos autoeditados a la salida de sus conciertos, y esa es una fuente de ingresos que no se ve afectada por la copia privada.
    • Tampoco estamos argumentando en contra de la explotación del derecho de autor cuando existe una actividad comercial (por ejemplo, la venta de ringtones). Sólo estamos señalando que la confección de copias sin fines de lucro es un mecanismo eficaz de divulgación de la cultura y merece ser impulsado, no frenado.
    • Lo que decís del mp3 es correcto, pero también es una ventaja para el músico: es una oportunidad de venta de CDs a aquellos que prefieren una copia que no tenga la pérdida del mp3 (o del ogg).
    • Acerca de quién hará la promoción del artista, lo bueno de este modelo es que el artista puede elegir: por un lado puede, como mencionás, trabajar con alguien que lo promocione a cambio de entregarle control sobre su producción; por otro, puede hacer la promoción él mismo, y retener el control sobre sus obras. El mismo hecho de que esta última posibilidad exista y tenga buenas chances de funcionar hace que los representantes artísticos no tengan la capacidad de presión que solían ejercer cuando eran la única alternativa.
  17. G-Fer dice:

    Algunas correcciones:

    SADAIC no deriva ni un mango a las discográficas. Sí a las editoriales musicales (en Argentina, Warner Chapell y EMI Melograf, principalmente) que cobran los derechos de los autores en representación de los mismos (no todos los compositores pueden asociarse a SADAIC por no poder pasar el riguroso examen).

    ARGENTORES no tiene nada que ver con las discográficas, ya que representa a los autores de teatro, cine, radio y televisión.

  18. G-Fer dice:

    Perdón, mandé las correcciones, pero me olvidé de otras matizaciones sobre el post…

    En realidad, acá las discográficas no pintan nada. Este curro viene de la mano de la llegada al país de la SGAE. Y que seguramente es visto con buenos ojos por los dirigentes de SADAIC, que no sé cómo estará con Stamponi, pero que tiene una larga historia de corrupción.

  19. Desert69 dice:

    Excelente articulo, lo he recomendado bastante.

    Por lo pronto, ante el comentario de Pablo acerca de la merma de calidad, quiero recordar que el mp3 es solo uno de los tantos formatos que existen. Si no se quiere usar mp3 por temor a la pérdida (que en las mejores calidades de este formato es casi nula – por ejemplo, en 320 kbps CBR se considera una compresión “transparente”), se puede optar por métodos loseless como FLAC y otros, que, si bien son más pesados, no tienen pérdida de calidad alguna.

    Yo no me quedaría tanto con los detalles de “implementación tecnológica”, sino más con el debate de fondo sobre el cambio en el método. La cuestión tecnológica, como sabemos, hoy por hoy es lo más fácil de adaptar.

    Saludos!

    http://es.wikipedia.org/wiki/FLAC
    http://es.wikipedia.org/wiki/Algoritmo_de_compresi%C3%B3n_sin_p%C3%A9rdida (Algoritmo de compresión Loseless, como FLAC)

    http://es.wikipedia.org/wiki/Algoritmo_de_compresi%C3%B3n_con_p%C3%A9rdida (Algoritmo de compresión Lossy, como mp3)

  20. German I dice:

    En cuanto al artículo, el análisis es el mismo que hace richard stallman, no es novedad. En cuanto a lo que se debería hacer, me parece que se debería cobrar un canon a la gran industria del entretenimiento para solventar las producciones de software libre y cultura libre. un abrazo

  21. Fede dice:

    No sólo el análisis es prestado, Gustavo, también la analogía. Reivindicar originalidad hoy es muy difícil, lo máximo a lo que podemos aspirar es a copiar dignamente y con gracia.

    Acerca de la idea que proponés… no entiendo muy bien por qué habríamos de hacerlo. Al fin y al cabo, ni quienes programan software libre ni quienes hacen arte libre parecen tener dificultades de conseguir quien les pague por su trabajo en la medida de su talento, de modo que no veo que sea estrictamente necesario hacer nada al respecto. Si no está roto, no lo arregles…

  22. meneame.net dice:

    ¿Para qué sirven las discográficas y las gestoras colectivas? La gente no quiere más discos; quiere música…

    Mi padre dice que cuando era chico, todos compraban hielo. Pero en realidad, no era hielo lo que necesitaban, sino frío. Cuando las heladeras de kerosene aparecieron, la industria del hielo colapsó. Sin embargo a nadie se le ocurrió poner un canon a…

  23. Sorprendente! dice:

    Sí señor, sí señor!
    Muy buena comparación: hielo y creaciones artísticas.
    Me quito el sombrero

  24. pepe dice:

    Pues sirven, entre otras cosas parecidas para estrujar y sangrar bien a cada uno de los miembros que componen el colectivo, amen de posibles clientes.

    Sólo para eso sirven

  25. Vib dice:

    Creo que el simil no es exacto, lo del hielo y la música. La tecnologia hizo que pudieramos conseguir hielo del agua en tu propia casa, el agua digamos es un bien común, un elemento, que gracias a un congelador lo logramos poner a menos de 0º. La música sin embargo está trabajada por una serie de personas que le han dedicado tiempo y trabajo y del que deberian por consiguiente recibir algún tipo de beneficio, a no ser que ellos esten de acuerdo a no ganar nada. La tecnologia ha hecho que podamos copiar y distribuir esta música sin su consentimiento, hay un proceso creativo detrás y constante a lo largo del tiempo de muchisimos artistas. A nadie se le ocurriría ponerle un canon al agua sólidificada por debajo de 0 grados, pero la música es bien distinto. No digo que el canon sea justo o no, digo que el simil no es válido.

  26. siete picos dice:

    Pues yo si quiero discos, para mi un disco vale más que un fichero MP3 del eMule.

    El eMule está bien para tener toda la música que me gustaría escuchar, pero para mi los discos (vinilos o CD) también tienen un valor. Además, permiten compensar al artista por las canciones si nos gustan mucho (y sería una compensación más justa que el canon de la SGAE).

    Si la SGAE (soy de España) no exisitiera, compraría más discos, porque hay canciones que me encantan, y que creo que sus artistas merecen una compensación.

    El problema, es que todavía queda gente que quiere que volvamos a la época en la que comprabas un disco sin conocer sus canciones, o la época donde si no eras un adinerado, te tenías que conformar con escuchar la radio.

    Por cierto, yo escucho música dance (eurodance, trance, progressive, mákina, cantaditas…), una música que no es muy fácil de encontrar en Argentina… pero gracias a eMule cualquier argentino podría bajar música dance y saber al menos como es.

    Eso es algo muy positivo del eMule, pero eso tampoco quita de que a muchos también nos gustaría tener una buena colección de CDs o vinilos.

  27. […] 18 mayo, 2009 a las 12:08, CLT En el sitio de la Fundación Vía Libre, leí esta columna que creo es una de las mejores reflexiones y llamado de atención a pito del problema […]

  28. Gustavo dice:

    Entiendo que en el universo digital, la música podría difundirse libremente, sin necesidad de las compañías discográficas.
    Pero entonces, sólo podrían grabar los artistas con una posición económica tal que les permita afrontar estos costos. O sea, que sólo quienes posean dinero podrán grabar? No parece justo.
    Otra función fundamental de las compañías discográficas es hacer el marketing de los productos que graban. En el universo digital, la cantidad de nuevos talentos nos va a superar, y nadie tendrá la opción de escuchar todo, de navegar cada lugar.
    Es mi opinión. Las discográficas necesitan cambiar muchas cosas. Pero de alguna u otra manera, van a seguir existiendo. Son necesarias.
    Abrazos,

  29. tonibitt dice:

    estoy super de acuerdo,las industrias del disco tienen los dias contados.
    La codicia de la industria discográfica y SGAE tienen que acabar les a llegado el turno de irse.
    ya han ganado mucha pasta sin dar golpe

  30. Andrea dice:

    Estupenda comparación! En España la SGAE (una entidad privada) recauda un canon como si fuera un Estado recaudando un impuesto… y claro no quieren perder un ápice de su poder.
    Y luego están las discográficas, por supuesto, intentando meter en el mercado sus CD con calzador… ¿qué hago con sus CD en mi Ipod?

  31. Jimmy Spine dice:

    Los de las discográficas no se acuerdan de que antes la música no existía en discos sino era en la calle o en los escenarios diversos. Luego surgió la oportunidad de grabarla. Igual que surgió puede desaparecer. ¿Que opinarían entonces los dueños de locales de conciertos, teatros, óperas, etc… cuando aparecieron los discos?¿Seguro que veían a las discográficas como unos piratas? Pero se tuvieron que adaptar.

  32. […] tagged curiosidades, discográficas, editoriales a 6:38 PM por DarkBeast Hace unos días leí este post, en el que ven como otros sectores industriales ya han “pasado” por lo que las […]

  33. […] patentes que son verdaderos palos en la rueda del progreso, ni tampoco los derechos de autor que defienden otros bandidos y la maldita propiedad intelectual). No vaya a ser que en un futuro no muy lejano debamos pedirle […]

  34. mario ansoleaga dice:

    muy buena la comparación, no olvidarse también que este cambio se veía venir hace ya mucho tiempo, en donde la Industria Discografica se quedó de brazos cruzados y no hizo nada para superar esta avalancha de música libre que se le venía encima, con los p2p.
    Lo único que hizo la Industria, fué tratar de atemorizar y demandar a los Internautas, muy triste y mala decisión, como tal no puede esperar nada bueno de su actuar.
    Los discos ya no son necesarios en este nuevo modelo de negocio, creo que se hundieron hace bastante tiempo, y en lo que respecta a calidad, ya no importa tanto. Ya que yo puedo optar por el formato digital que yo quiera, flacc ogg v o mp3´s o wave(sin pérdida) de calidad, coleccionar discos de vinilo o cd´s originales es algo del pasado,fetichista y que a la larga perderán vigencia porque no habrán maquinas que permitan su reproducción en unos años más.
    Triste final para una industria que pudo haber dado más y que no cuidó a sus fieles clietes.

  35. 96 GRADOS dice:

    pues, claro que los tiempos cambian, y con ello la forma de trabajo, ya no se venden los soportes musicales (cintas, discos, cd´s etc) pero sin embargo se sigue haciendo muy buena musica, y cada vez hay más creadores, con ganas de mostrar su proyecto (como nuestro caso). Bien creo que hoy en dia con los medios tecnologicos al alcance de cualquiera son los propios musicos los que deberían gesti0nar su proyecto y recibir ellos mismos los beneficios por su gestión. Igual que un pastelero hace sus tartas y las vende, pues los grupos y los artistas igual, hacer cada uno su musica y luego venderla. Todo es cuestión de buscar los medios para comercializarla, internet, conciertos, promociones, pegatinas, etc
    en mi humilde opinion, segun el refran “el que la sigue la consigue” pues no hay que bajar la guardia y rodearse de buena gente, que la hay, y seguir tirando del carro,
    pero bueno una humilde opinion

    http://www.96grados.es

    atentamente 96 GRADOS

  36. accion mutante dice:

    zarpada la explicación…muy claro lo que decís: accesible totalmente.

  37. […] el sitio de la Fundación Vía Libre, leí esta columna que creo es una de las mejores reflexiones y llamado de atención a pito del problema […]

  38. […] músicos han llegado a empobrecerse hasta un 98% más a partir del pago obligatorio del gravamen, lo cual pone en duda el rol que juegan las gestoras colectivas , especialmente en lo tocante al reparto de los fondos […]

  39. […] utilitarista, crematístico y caduco. Vendedores de hielo en barra haciendo lobby para evitar el advenimiento de las heladeras. Patético y peligroso maximista del consumo de lo escaso. Cierta miopía social se hace patente en […]

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